diumenge, 18 d’agost de 2013

LA MUCHACHA DE CATULO - ISABEL BARCELÓ CHICO



La historia de la humanidad, y la de Roma en especial, ha sido una historia de hombres, desarrollada y contada por hombres, y donde la mujer ha tenido siempre un papel secundario, centrado normalmente en sus funciones de esposa y madre al cuidado del hogar, y en muy pocas ocasiones ha sido protagonista, y no siempre con los mejores papeles, y sólo faltó la llegada del cristianismo, que demonizó a la mujer, causante de todos los pecados de la “carne” –como si el hombre no participase- y por eso había que taparla, apartarla, y a ser posible esconderla. La lucha de la mujer por su emancipación está siendo larga y dura y hoy en día en muy pocas sociedades, occidentales normalmente, empiezan a tener el papel que se merecen, aunque en otras siguen estando al margen de la historia.

Cuando descubrí hace tiempo ya, el blog de Isabel Barceló, “mujeres de roma”, ya pude comprobar que, junto a su amor por Roma, también se dedicaba a reivindicar a la mujer, en mayúsculas.

Ahora nos regala una nueva novela, La muchacha de Catulo, que es una pequeña joya literaria, en la que nos explica dos historias paralelas, la de Clodia, una mujer que lucha por su propia dignidad, y la de un desamor, la del poeta Catulo, que en sus peores momentos no deja de actuar como hombre, en el sentido más negativo de la palabra.

La protagonista Clodia, hermana del político populista Publio Clodio Pulcher, que en otras novelas se la dibuja como una mujer perversa, Isabel  Barceló, la saca a la luz y le da su dimensión real: una mujer libre de espíritu y que no quiere verse sometida a las limitaciones que la sociedad de su época le imponían.

Clodia, hoy en día, al menos en nuestra sociedad occidental, seria una chica normal, con su libertad y  sus amores y fracasos y a quién poca gente criticaría por sus actos, pero nació en la época equivocada, donde la mujer debía ser sumisa o, lo máximo, imponer sus ideas desde su casa o su alcoba, pero sin ocupar nunca la primera fila, siempre destinada a los hombres.

El libro destila una sensibilidad que sólo su autora puede dar, es una historia que cuando la empiezas no la puedes dejar de leer, se lee de corrido, y ya aviso que quieras o no tomas partido enseguida por la “muchacha”.


La autora mezcla de una forma muy afortunada y consistente, hechos históricos y ficción, de tal forma que es capaz de introducirte en la piscología de los personajes, y consigue hacerte sufrir y llorar con ellos, porqué hasta el propio Catulo, no deja de ser hijo de su época.

Bueno, no soy crítico y tampoco creo en ellos, pero pienso que la literatura, como cualquier obra de arte, gusta o no, y La muchacha de Catulo me ha gustado y me lo he pasado bien.

Una novela, pues, absolutamente recomendable y que a buen seguro, a cualquier espíritu abierto le hará meditar sobre la situación de la mujer, antes y ahora.

Feliz lectura.