diumenge, 11 gener de 2009

LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA ROMANA (I)


Con la caída de Tarquinio el Soberbio, ultimo rey, en 509 a.C., se inicia un nuevo régimen político, la República (res publica), que se fundamenta en un equilibrio, ciertamente complicada, entre los patricios y los plebeyos. El régimen que se instauró y que pervivió hasta la llegada del Principado no era una democracia ni tampoco una oligarquía, sino un sistema medio camino entre los dos.

Llegar al equilibrio no era fácil. Tras la caída de la monarquía, todos los poderes eran ostentados por la aristocracia. Pero la plebe, que exigía un papel en la adopción de las decisiones del Estado, se negó a participar en la vida social y militar, retirándose a los montes Sacro y Aventino. Los patricios conscientes de la necesidad que tenían de ellos para realizar el servicio militar, transigieron.

En 494 a.C, se creó la figura del tribunos de la plebe que tanta importancia tendría para la República. Se concedió a esta figura el derecho de paralizar cualquier decisión de los magistrrados (intercedere). Los tribunos poseían sacrosanctitas, lo que implicaba la muerte para quien atentase contra ellos. A partir de la institución de estos tribunos, los plebeyos consiguieron poco a poco ascender a los altos cargos de la República, llegando finalmente al consulado. Tras el reconocimiento de las resoluciones de las asambleas populares (plebiscita), estas decisiones eran de obligado cumplimiento por el Estado, consiguiendo finalmente la abolición del nexum o servidumbre por deudas

En lo jurídico, dentro de este proceso de obtención de derechos, la plebe consiguió la autorización de los matrimonios mixtos. Por otra parte, con la Ley de las XII Tablas, el pueblo llano logró que las leyes se pusieran por escrito y ser conocidas por todos.

(Este es el primero de una serie de artículos dedicados a la organización política de la república romana y que ha sido publicado en el núm. 5 de la Revista digital STILUS de la Asociación cultural Hispania Romana)

3 comentaris:

Isabel Romana ha dit...

Está muy bien este artículo, porque nos sitúa en pocas palabras en aquella transformación política. He de añadir, por mi parte, que esa protección de que gozaban los tribunos de la plebe fue vulnerada muchas veces. Ya sabes, siempre hay quien está dispuesto a romper las reglas del juego para salirse con la suya. Ejemplo de ello fueron los asesinatos de Tiberio Sempronio Graco y, 10 años más tarde, el de su hermano Cayo. Y todo por sostener y querer implantar una reforma agraria que no le venía bien a los señores senadores y patricios... Saludos cordiales.

Francesc Sánchez (Cicero) ha dit...

Gracias por el comentario. Si, ciertamente se vulneró la protección de la plebe en muchas ocasiones, pero teniendo en cuenta el largo periodo de duración del orden constitucional repúblicano, cabe decir que fue un sistema bastante bién hilvanado y que,hasta que el crecimiento de la sociedad romana lo hizo insostenible (último siglo antes de nuestra era), funcionó bién y, no olvidemos, se fijaron las bases del futuro Imperio y, por tanto, de nuestra civilización actual.

M@riel ha dit...

Fantástico artículo, Francesc. Me ha encantado encontrarlo, siendo la República mi parte favorita de la historia de Roma. Como siempre, extraordinriamente aclaratorio y ameno. Felicidades.

Un abrazo.